Así de simple. Con el envío de una carta, el gobierno de Estados Unidos hizo apagar el modelo de inteligencia artificial más avanzado que se ha producido. Y no lo apagó en un país. Lo apagó en todo el planeta.
Anthropic tuvo que desconectar su modelo Fable 5 y su gemelo Mythos 5 para el mundo entero. Al día de hoy, 16 de junio, siguen apagados.
Voy a recorrer cómo se llegó a este apagón, quiénes lo provocaron y, sobre todo, por qué lo que de verdad importa de esta historia no es el modelo que se apagó. Lo que importa es lo que el episodio revela sobre quién tiene el control.
Qué pasó, paso a paso
El 9 de junio Anthropic lanza Fable 5 y se arma el revuelo. YouTube se llena de videos hablando de la maravilla del modelo: que casi no hay que corregir el prompting, que con una sola orden las cosas salen bien para diseñar, investigar o lo que se le ocurra a uno.
Fable 5 pertenece a la categoría Mythos. Si lo recuerdan, esa es la familia de modelos tan potentes que Anthropic había decidido no soltar al público hasta probarlos a fondo y entregárselos primero a algunas empresas, porque tenían la capacidad de encontrar vulnerabilidades dentro de sistemas.
El 12 de junio aparece la orden. Viene del Departamento de Comercio de Estados Unidos y dice algo así: apaguen Fable 5 y Mythos 5 para cualquier persona extranjera, incluso si es empleado de Anthropic que no sea ciudadano estadounidense.
Y ahí está la locura operativa. ¿Cómo va a distinguir Anthropic quién es ciudadano americano y quién no? Ninguno de nosotros metió su número de pasaporte en la aplicación para identificarse, y ojalá nunca tengamos que hacerlo. Como la orden es imposible de cumplir tal como está escrita, Anthropic decide ese mismo 12 de junio apagar el modelo para todos.
El resto de la familia sigue funcionando sin cambios. Opus 4.8, Sonnet 4.6, Haiku. Uno puede seguir usando Anthropic con normalidad. Lo único que no se puede usar es el más moderno y poderoso de todos.
Vale la pena detenerse en la velocidad. Lanzaron el modelo y solo tres días después, el 12 de junio a las 5:21 de la tarde, llegó la carta del Departamento de Comercio. Tres días de vida tenía Fable 5 cuando lo apagaron.
Quién es quién en esta historia
Para entender el detalle, hay que ver a los protagonistas.
El primero es Anthropic. El laboratorio del que hemos hablado aquí, que hace poco compró un montón de cómputo en los data centers de Elon Musk, que superó en valoración a OpenAI y que está preparando su salida a bolsa. También es el que ya había tenido su roce con el Pentágono por negarse a que su modelo se usara para crear armas autónomas o para espiar a ciudadanos. Anthropic crea la familia Claude, y dentro de ella están Fable 5 y Mythos 5, los más avanzados, con capacidades muy fuertes en ciberseguridad. Algunas personas que tuvieron acceso descubrieron que el modelo podía explotar vulnerabilidades de sistemas de una forma que nadie había logrado antes. Por eso es potencialmente tan peligroso.
El segundo es el Departamento de Comercio, que envía la carta al CEO Dario Amodei. El mensaje de fondo es claro: este modelo está demasiado potente y no queremos problemas.
Aquí hay un dato que importa. La administración de Donald Trump ya había intentado poner una ley para auditar estos modelos de IA, pero no la firmó. Lo convencieron de no hacerlo con una llamada desde Meta y SpaceX, con el argumento de que tanta auditoría los iba a demorar y China terminaría ganando la carrera. O sea que el gobierno venía mostrándose relajado con la regulación. Y de repente, con este caso, descubrimos que hay otras herramientas para frenar una IA en seco.
El tercer protagonista es el sorpresivo. Es Amazon, y se podría decir que fue quien prendió la mecha. Amazon es uno de los inversionistas más grandes de Anthropic, lo cual hace todavía más llamativo que sean ellos los que disparan la historia. Su CEO, Andy Jassy, hace parte de un grupo que asesora al gobierno en temas de seguridad, y les avisó que existía la posibilidad de hackear el modelo para que hiciera cosas que no debería. Eso se conoce como un jailbreak.
Conviene entender qué hizo Anthropic para evitar justamente eso. Cuando alguien le pedía al modelo ir más lejos de la cuenta en investigación de ciberseguridad o de biología, el sistema cambiaba de modelo y lo bajaba a Opus 4.8. Le recortaba la inteligencia para que no usara los superpoderes de Fable 5 y cometiera algún crimen cibernético. El jailbreak que reportó Amazon sería una forma de saltarse ese freno.
El argumento del gobierno
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, habló de los miedos detrás de la decisión. No aparecen en la carta, pero él los dijo en público, y son dos.
El primero es que el modelo caiga en manos de China y termine con uso militar o en ciberataques. El segundo es que, con ese posible jailbreak, Fable 5 se convierta en una herramienta de ciberofensa.
Desde la lógica de cualquiera que gobierne un país, tiene sentido. Está bien que haya control. Está bien que alguien ponga orden y que no salgan modelos a hacer lo que se les antoje sin que nadie responda. Eso no está en discusión.
Lo que llama la atención es la mecánica. Como en las leyes que ya existían no había forma de bloquear un modelo de IA, el gobierno usó una figura distinta. En vez de una ley de censura, recurrió al control de exportaciones. Cuando uno usa un modelo de inteligencia artificial, es como si Estados Unidos estuviera exportando tecnología y nosotros la compráramos para usarla.
Esto nos recuerda lo de los chips de Nvidia. La razón por la que China no accede a esa tecnología es precisamente el control de exportaciones, porque esos chips entran en una categoría de tecnología sensible comparable con el armamento. Estados Unidos no quiere que eso caiga en cualquier mano. Ahora aplicó la misma lógica a un modelo de IA.
Qué dice Anthropic
Anthropic acata. Dice que cumple la orden porque lo manda la ley. Todas las sesiones y conexiones por API que usaban Fable 5 caen automáticamente en Opus 4.8.
Sobre el jailbreak que reportó Amazon, su respuesta es que hay un malentendido. Argumentan que otros modelos rivales podrían hacer cosas parecidas. Y aquí hay un detalle revelador. En el pasado, cuando se lanzaron otros modelos y se habló de Mythos, OpenAI había dicho que ellos también podían hacer eso, y Anthropic no respondió. Ahora que les conviene, dicen lo contrario: si los demás también pueden hacerlo, ¿por qué me apagan solo a mí?
Lo grande está en el fondo
Para mi gusto, aquí está lo que de verdad tenemos que analizar.
Existe un gran interruptor, en vivo y en directo. Estamos viendo el primer caso en el que una nación puede apagar todo un modelo de inteligencia artificial ya desplegado.
El contraste con Europa es total. La Unión Europea dice: regulemos desde la transparencia, miremos cómo están entrenados los modelos, veamos cómo gestionan la información y así los aprobamos. Estados Unidos dice otra cosa: hagan lo que quieran, hagan algo muy poderoso, pero si es demasiado poderoso, se los apago.
Las teorías que circulan en la prensa
Hay tres lecturas sobre qué hay realmente detrás.
La primera es la guerra con China. Y tiene un detalle que la alimenta: un día después del apagón, el laboratorio chino Zhipu AI lanzó su modelo GLM-5.2 y declaró que el suyo no tiene por qué ser bloqueado, que es tan bueno que nadie se lo apaga. Usó el caso de Anthropic para hacerse autobombo.
La segunda es la palanca política. Con este movimiento, el gobierno marca una autoridad enorme sobre Anthropic: en el momento que yo quiera te apago el juguete, así que pórtate bien. Y de paso le manda un mensaje a OpenAI, a Google y a todos los demás. No los está regulando con una ley, pero les avisa que si considera que algo no se está haciendo bien, apaga.
La tercera es el teatro de seguridad. En realidad hay muchos modelos open source con capacidades parecidas que no se pueden apagar. Entonces esta acción es muy visible y muy costosa, para la empresa y para las personas y empresas que ya usaban el modelo en su día a día, pero su eficacia real es discutible. No es que todo el mundo dependa de Anthropic para hacer las cosas.
Por estos días es la reunión del G7 en Francia, donde seguramente Amodei y Lutnick van a coincidir y podrán tomarse un café para limar asperezas. Mientras tanto hay presión pública. Más de 100 expertos en ciberseguridad piden revertir la medida, con el argumento de que es mejor tener la herramienta disponible y aprender a ponerla a nuestro favor que escondernos por miedo.
Un dato que vale la pena tener presente. Cuando se lanzó el modelo, se dijo que los usuarios de cuentas Pro y Max podrían usarlo gratis hasta el 22 de junio, y que después pasaría a cobrarse por API o con un pago adicional. Esa fecha sigue en pie, y la negociación también. Vamos a ver dónde termina todo esto.
Y para usted que tiene una empresa, ¿qué implica?
Lo primero es evitar el vendor lock-in extremo. No podemos depender de las capacidades de frontera de un solo modelo. Hay que diseñar implementaciones que permitan cambiar de modelo en horas o minutos, no en meses.
Lo segundo es asumir que la volatilidad de la regulación ya es parte del relato permanente. La inteligencia artificial está lejos de ser un asunto puramente técnico. Es geopolítica, es regulación y es soberanía. Eso no se puede perder de vista, porque es estrategia de negocio pura y dura. Pilas con cómo están estructurando sus sistemas los que ya están adentro y los que están entrando.
Y lo tercero, aproveche para probar otros proveedores y otros modelos, y para entender que los sistemas bien diseñados no dependen de una sola empresa. Cuando usted usa ChatGPT a diario y le parece fantástico porque ya le contó media vida, puede ser buena idea. Pero, ¿qué pasa si mañana apagan la exportación de ChatGPT? La información que ya entregó, ya la tienen. La pregunta real es qué va a hacer con su forma de trabajar el día que le quiten la herramienta.
Les dejo el cierre que quiero que mediten. Esta conversación ya no tiene que ver con si un modelo es seguro o no. Tiene que ver con de quién es el interruptor, y para quién es ese interruptor. Piénsenlo.
Esto nació de un episodio de Pertinente, mi análisis diario sobre IA, negocios y geopolítica en Latinoamérica. Si le sirvió, ahí publico uno nuevo cada día.
Esta conversación ya no tiene que ver con si un modelo es seguro o no. Tiene que ver con de quién es el interruptor, y para quién es ese interruptor.