Camilo Ramírez en
Geopolítica y mercado Negocios y estrategia 18 de mayo de 2026 · 3 min de lectura

El 89% del mercado de la IA está en dos manos. Su negocio depende de eso.

Le voy a tirar un número que debería cambiar cómo piensa su estrategia de tecnología. En el mercado global de la inteligencia artificial hay 34 grandes empresas que venden acceso a modelos. Entre todas facturan unos 80.000 millones de dólares al año. Y de esa torta, el 89% se lo llevan dos empresas: OpenAI y Anthropic. Las otras treinta y dos se reparten las migajas.

Eso no es un mercado competitivo. Es un oligopolio. Y lo más serio es la velocidad a la que se consolidó.

Un duopolio que se cerró en tres años

Esto no fue siempre así de extremo, pero la tendencia es brutal. Hace seis meses esas dos empresas ya tenían el 84,5% combinado; hoy tienen el 89. Subieron casi cinco puntos en medio año. Si uno se devuelve a 2023, cuando apenas arrancaban, la participación combinada de las dos creció casi 37 puntos en tres años. Va rapidísimo, y va en una sola dirección: hacia la concentración.

El crecimiento de Anthropic en particular es para frotarse los ojos. Empezó 2025 con mil millones, muy por detrás de OpenAI. Cerró ese año en nueve mil, en febrero iba en catorce mil, en marzo en diecinueve mil, y en abril en treinta mil millones. Diez veces por año. Tan rápido que sorprendió hasta a su propio director, que reconoció que no lo habían visto venir.

Por qué a usted, en la región, esto le pega directo

Aquí está lo que me interesa que se lleve, porque no es un dato de farándula tecnológica. Hay una empresa que ilustra la trampa perfectamente: Cursor, la tercera del ranking, una herramienta muy buena, con ingresos de 2.700 millones. Suena exitosa. Pero pierde plata en cada operación, con márgenes negativos. ¿Por qué? Porque por dentro, Cursor sigue llamando a los modelos de OpenAI y de Anthropic. Su costo depende de lo que esos dos gigantes decidan cobrar.

Y esa es exactamente su situación si usted monta un negocio sobre IA en Latinoamérica. Su costo, y por lo tanto el precio que le puede ofrecer a sus clientes, va a estar siempre amarrado a las decisiones de dos empresas en las que usted no tiene ni voz ni voto. Si mañana suben sus tarifas, su margen se mueve, y usted no se enteró hasta que llegó la factura. No es que pueda pasar. Es que ya es así.

Esto no es un tema técnico. Es de soberanía.

Le voy a decir lo que pienso sin adornos. La mayoría de las empresas de la región estamos armando estrategias de IA como si viviéramos en un mercado abierto, con muchas opciones y competencia sana. Y no es verdad. Dependemos de dos gigantes, máximo tres, y nos toca ir hasta China a buscar la infraestructura que necesitamos para crecer.

Ese 89% no es la foto de un mercado competitivo. Es la radiografía de un oligopolio consolidándose en tiempo récord, a una velocidad que ningún regulador alcanza a atajar. Y mientras tanto seguimos tomando decisiones de negocio como si el problema fuera elegir la mejor herramienta, cuando el problema de fondo es otro: sobre qué cimientos, y de quién, estamos construyendo el futuro de nuestras empresas. Eso no es una decisión de tecnología. Es una decisión de soberanía, y todavía no la estamos tomando con la seriedad que merece.

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